Joe Biden y su campaña de perfil bajo, ¿un acierto?

Joe Biden se llevó meses dando tumbos en las primarias demócratas, sólo para imponerse al final por una fantástica combinación de circunstancias y la ayuda del establishment demócrata. Ahora todas las encuestas lo sitúan con una ventaja de dos dígitos sobre Donald Trump.

¿Y si tal vez no está dando tumbos? Tal vez su campaña es… ¿inteligente?

Obviamente sería una falacia atribuir la actual ventaja de Biden completamente, o incluso en su mayoría, a su estrategia de campaña. Las encuestas reflejan principalmente un rechazo público masivo hacia Donald Trump. Pero Biden también está haciendo algunas cosas bien.

A pesar de todas las burlas que han surgido por el hecho de que Biden mantenga un perfil bajo, es el movimiento correcto. Trump es y siempre ha sido profundamente impopular. Se las arregló para superar esta desventaja en 2016 por el simple hecho de que Hillary Clinton también era tremendamente impopular entre gran parte del electorado. El hecho de que Biden haya atraído menos atención que Trump no es un fracaso; es una elección estratégica, y una elección correcta.

En segundo lugar, Biden no está simplemente escondiéndose. Ha dado discursos, entrevistas y se ha reunido con manifestantes. Estos foros han tendido a mostrar sus cualidades más atractivas, especialmente su empatía, de la que Trump hace gala por su ausencia.

Y tercero, Biden ha logrado comunicar un tema de campaña coherente. Esto es a menudo un desafío para los demócratas, que por lo general quieren cambiar un montón de políticas que se resisten a un simple eslogan unificador, tan necesario en una campaña electoral. Pero Biden ha sido capaz de jugar con el mensaje que ha utilizado desde el inicio de su campaña: la promesa de sanar las divisiones raciales. No fue sólo fruto de la suerte predecir que el racismo divisivo de Trump continuaría aumentando; los expertos han pronosticado repetidamente que Trump usaría el mantra de la ley y el orden para reunir una mayoría silenciosa contra las protestas de movimientos como Black Lives Matter; la realidad es que la mayoría silenciosa apoya a los manifestantes, y los demócratas han sabido aprovecharlo.

Biden también ha hecho un trabajo eficaz al utilizar las partes más populares del mensaje de los manifestantes mientras se distanciaba de sus elementos impopulares. Biden habla en nombre de la mayoría multirracial que apoya la reforma sistemática de la policía y se opone a eliminar su financiación.

La campaña de Biden también ha apelado a los progresistas adoptando algunas de las partes más populares de su programa, mientras se aleja de sus aspectos más controvertidos y divisivos, como pueden ser el Green New Deal defendido por los sectores más a la izquierda del Partido Demócrata o la reforma a fondo del sistema sanitario estadounidense. Y está ganando de una manera muy convencional: robando votantes de centro que están en duda. Biden desde el principio ha adaptado su mensaje precisamente para lo que ellos quieren tener: un presidente que actuará como tal, sin bruscos cambios socioeconómicos durante su mandato.

A pesar de todo, Biden se presenta con una plataforma progresista -más progresista de lo que la mayoría de la gente piensa, sobre todo si la comparamos con la de algunos de sus predecesores demócratas- y su decisión de evitar temas impopulares parece más astuta que nunca; parece que esta vez Biden sí que sabe lo que está haciendo.


Imagen de cabecera | Wikimedia Commons – Gage Skidmore from Peoria, AZ, United States of America / CC BY-SA

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