Elecciones Brasil 2022. RRSS y desinformación.

Se acerca la primera vuelta de las elecciones brasileñas con un clima de crispación sin precedentes. ¿Qué papel tienen las RRSS en ello?

Las encuestas dan la ventaja a Lula da Silva

Las últimas encuestas revelan que Lula da Silva cuenta con el 40-43% del apoyo de los encuestados. El líder ultraderechista, actual presidente, le seguiría entre un 34%-37%. Mayor apoyo tendría Lula da Silva en la segunda vuelta (30 de octubre) 47-51%, frente a un 38-42% de Bolsonaro.

En las RRSS arrasa Bolsonaro

Bolsonaro se refugió en Telegram ante medidas contra la desinformación de grandes plataformas. Cuenta con 45 millones de seguidores en esta plataforma frente a los 46.000 de Lula. Huye de los medios tradicionales a los que tilda de “corruptos” y “enemigos”.

Una campaña cargada de fake news

Bolsonaro empieza a sembrar dudas sobre la confiabilidad del voto electrónico de las elecciones. La agencia Lupa tuvo que desmentir que votar sólo al presidente y en blanco a los demás cargos haría el voto nulo.

Las mentiras sobre Lula y su candidatura son constantes (se legalizará la pedofilia, se sexualizará a los niños…).

Hasta tal punto ha llegado la polarización esta campaña que, para protegerse del bombardeo constante, han nacido… ¡Lulaflix y Bolsoflix! Estas webs han sido creadas por los seguidores de uno y otro para mostrar “la verdad”.

WhatsApp, el paraíso de la desinformación

La desinformación es un problema preocupante para garantizar unas elecciones plenamente democráticas y los datos no parecen ser optimistas. El principal canal para difundir fake news es WhatsApp y Brasil es el segundo mercado más grande de esta plataforma.

Es la segunda red más usada entre usuarios de 16 a 64 años después de YouTube.
Según una encuesta encargada por el Congreso en 2019, el 79% de los brasileños se informa por este medio.

Lula como candidato

Su entrada en prisión ha hecho de él un mito elevando sus índices de popularidad. Su fotógrafo, Ricardo Stuckert, ha conseguido proyectar una imagen humana y cercana, convirtiéndolo en un símbolo. Sin embargo, aunque su equipo ha logrado aterrizarlo en RRSS, sigue siendo un candidato analógico.

Por su parte, Bolsonaro se mueve como pez en el agua en las redes sociales, pero cabe preguntarse sobre la ética de hacer circular fake news y bulos de manera constante para ganar el poder.

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